Coolasicecream's Blog


Cosas imposibles
noviembre 21, 2010, 5:39 pm
Archivado en: música | Etiquetas:

Mi primer recuerdo con la voz de Gustavo Cerati al fondo, debe ser de 1987. Íbamos mi mamá, mi papá, mi tío, mi abuela y yo.  Todos muy juntitos dentro de un vocho amarillo en el que hicimos camino de Satélite hasta La Paz, en Baja California Sur.

Mi papá, que entonces debía haber tenido mi edad actual, preparó un casette para la carretera que se repitió una y otra vez hasta llegar al lejano destino. Había canciones de Caifanes, Laureano Brizuela y otros que ya no recuerdo. Lo que tengo bien claro es que, mezclada entre esa miscelánea de éxitos ochenteros, había una melodía que me atrapaba. Cada que la escuchaba, todo parecía teñirse de un color entre naranja y rojo, idéntico al que aparece cuando se bajan los párpados ante la luz del sol.

La canción terminaba y yo esperaba a que el casette diera la vuelta para encontrarla una vez más. Debí escucharla decenas de veces durante muchos kilómetros y nunca entendí un ápice. «Yo te prefiero fuera de foco», decía la voz… esa voz.

Unos años después, varios, supe por fin qué era Soda Stereo. Cuando lo descubrí no dejé que Canción Animal descansara de mi grabadora. Y luego Dynamo, y luego el Sueño… y busqué lo anterior, también.  Supe, después, que el grupo dejaba de existir, pero yo no tenía entonces edad, dinero ni furor por los conciertos, así que me dio igual. Era 1997.

Mi segundo recuerdo importante de Gustavo Cerati ha de ser del 2002 cuando presentó su disco Siempre es hoy en una conferencia de prensa. Yo tenía diecinueve años y fui al Camino Real de Mariano Escobedo con Jorge y Paos. Cerati no daría entrevistas luego de la conferencia, ya lo habían dicho, pero cuando estaba por salir de la sala me planté frente a él. Le pedí tres preguntas. La gente de prensa dijo que no. Él, en cambio, dijo que sí, que me dejaran. Hice las preguntas, rebuscadas, de universitaria, de fan. Él respondía con paciencia a mis niñerías y yo apenas entendía porque mi voz interna opacaba todo: «No mames, no mames, no mames, no mames, no mames…» decía.

De esa conferencia, Jorge y Paos lograron sacar un póster a escondidas. Cortamos la firma que Gustavo había puesto en mi libreta y con eso cubrimos, durante años, una de las paredes de la oficina de Expresión. Nunca voy a olvidar cómo me miró. Seguro notaba que dos minutos suyos me estaban haciendo tremendamente feliz. Fue la primera entrevista que hice en mi vida.

Siempre eligió los días finales de noviembre para dar conciertos en el DF. Una coincidencia que yo agradecía. Un 24 de noviembre de 2006 presentó Canciones Elegidas en el Teatro Metropólitan. Mi amigo Álvaro (que por entonces fue mi novio un par de meses) me invitó a verlo. Era una noche antes de mi cumpleaños cuando escuche, por primera vez en vivo, «Puente».

En el 2009 la fecha se repitió. Yo estaba muy mal por entonces. Tanto que la mañana del 24 hasta el bóiler me estalló en la cara. Quemé la pared de la cocina y me quedé sin cejas ni pestañas en un accidente de lo más estúpido. Para la noche, cuando daba ya todo por perdido, una promoción salida de no sé dónde hizo que, llegando al Auditorio Nacional, mi boleto de luneta se transformara en un brazalete para el foso.

Vi a Cerati cantar completo el Fuerza Natural con tanta energía, que no pude creer aquel mensaje que apareció -unos meses después- en Twitter:

Gustavo tuvo una descompensación luego del show en Caracas, pero informamos que se está recuperando favorablemente.

2:42 AM May 16th vía web

Pensé que había sido un malestar cualquiera, pero luego llegaron noticias fatales, una tras otra. Primero crucé los dedos. Después decidí que sería mejor olvidarme del hombre que yace ahora en alguna cama de algún hospital de Buenos Aires, porque en ese cuerpo ya no habita aquel músico que ha tenido más parte en mi vida que mis propios abuelos.

Mi melomanía y la de mis amigos más clavados, me han probado que Gustavo copiaba acordes íntegros de la música de otros, que no todo en él es tan lo máximo ni tan original ni tan lo que sea… pero dejo atrás todo purismo porque su música me ha acompañado durante muchos más años que la de cualquier otro y, para el caso, eso es lo que importa. Es parte de mi soundtrack vital. Los romances han ido y venido, me han emocionado y destrozado… pero la música, su música, siempre ha estado ahí para animarme o consolarme. Esta vez me deja un cumpleaños sin concierto, pero agradezco lo que clavó en mí: la idea de que al amor nada puede sacarlo de raíz… que es un adorable puente que se crea entre dos. Que, mientras me llega (y también mientras me abandona), yo debo cruzar los dedos… y darle a todas esas canciones, gracias por venir.

Advertisement

2 comentarios hasta ahora
Deja un comentario

increible tu comentario, me siento súper conectada e identificada con este sentir

Comentario por Liztita

[...] más lejanos está Persiana americana, de Soda Stereo, por lo que no es sorpresa que la música de Cerati tenga tanta parte en mi banda sonora personal. Me acuerdo, también, de haber cantado con mucha [...]

Pingback por My own personal soundtrack « Coolasicecream's Blog




Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s



Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.